Se celebra entre el 9 y el 31 de mayo la XXVI edición del festival Murcia Tres Culturas, “la gran fiesta de la tolerancia”. Música, danza, conferencias, exposiciones y visitas guiadas componen la programación. Edición tras edición se destaca “la huella compartida de las culturas cristiana, judía y musulmana en Murcia”. En la página web oficial, que muestra destacados los tres símbolos de las tres religiones, la media luna, la cruz y la estrella de David, se pueden leer estas palabras del alcalde de Murcia, José Ballesta (PP): “Con este festival recordamos ese origen y ambiente medieval de la ciudad y la fusión de razas, ideologías y religiones que se produjo en el siglo XIII y que hoy se resumen en la idiosincrasia única del ser murciano. Una época de esplendor y ejemplo de convivencia entre culturas que han nacido, trabajado y muerto en esta tierra que hoy pisamos”.
En la presentación del programa
de este año el concejal de Cultura e Identidad, Diego Avilés, declaró que “Murcia
vuelve a alzar ese mensaje de convivencia, de paz y de unión, y se sirve de la
cultura como ese instrumento útil para poder hacerlo”.
En junio de 2025 PP y VOX
firmaron un acuerdo para aprobar los presupuestos de la Comunidad. El punto 2.4
dice: “el Gobierno de la Región de Murcia en el ámbito de sus competencias, no
desarrollará ningún programa en los centros educativos de fomento de la lengua
árabe y cultura marroquí, tal y como sucede en otras comunidades autónomas”. El
Programa de Enseñanza de Lengua Árabe y Cultura Marroquí se inició en 2012, era
voluntario, se realizaba fuera del horario escolar, lo financiaba el Ministerio
de Educación y lo impartían funcionarios marroquíes. El último año se impartía
en 10 centros educativos de la comunidad autónoma y lo cursaban 348 estudiantes.
Además de racista y xenófobo, ese punto del acuerdo es absurdo, porque alude a
una partida de los presupuestos que no constaba ni podría constar en los
presupuestos puesto que no costaba un céntimo a la Comunidad de la Región de
Murcia.
Abrimos un paréntesis. En el año
1987 el Gobierno español creó las Agrupaciones de Lengua y Cultura españolas (ALCE),
“dirigidas a alumnado de nacionalidad española (o descendientes de españoles)
en edad escolar” residentes en el extranjero. Existen más de 300 aulas en 13
países. Además de las ALCE y sin olvidarnos del Instituto Cervantes, encontramos
por el mundo centros españoles que imparten enseñanza infantil, primaria y
secundaria del sistema reglado español. Por ejemplo, en Marruecos en las
ciudades de Rabat, Tánger, Tetuán, Nador, Alhucemas, Larache, Casablanca y El
Aaiún. Cerramos el paréntesis.
En julio de 2025 Torre Pacheco
(Región de Murcia) sufrió incidentes gravísimos, una “caza al moro” lanzada desde
grupos ultraderechistas. La disculpa fue la agresión a un vecino. En la
manifestación de protesta contra esa agresión fue atacado un joven, nacido,
criado y escolarizado en Torre Pacheco, “culpable” de sus rasgos árabes. El
alcalde de Torre Pacheco alentaba los disturbios, detrás de su hipócrita
llamada a la calma, declarando en los medios su preocupación por el aumento de
la delincuencia. Cuando se le pidieron datos, dijo que no los tenía. Había que
entender que los delincuentes eran todos moros, por supuesto; porque los
cristianos, damos por hecho que todos buenos (no ha habido ninguna “caza al
cristiano”). José Ángel Antelo, jefe entonces de Vox, ahora expulsado, y que
fuera vicepresidente del Gobierno autonómico con López Miras (PP), contribuyó a
la algarada con su discurso machacón que vincula inmigración y delincuencia, esa
inmigración “de los machetazos”, que “agrede a nuestros ancianos y que viola a
nuestras hijas en nuestras calles”.
Por desgracia, este caso de
racismo y xenofobia en Torre Pacheco no fue ni el primero ni el último en la
región. El 6 de agosto de 2025, La Opinión de Murcia titulaba: “PP y Vox
prohíben en Jumilla la celebración de dos grandes festividades musulmanas en
instalaciones deportivas municipales”, en referencia al final del Ramadán y a
la Fiesta del Cordero.
Precisamente en 2025 la ciudad de
Murcia celebraba el 1.200 aniversario de su fundación por Abderraman II. Otro inmigrante ilegal y, por lo tanto, otro
delincuente. En la declaración institucional por este aniversario, el alcalde
de Murcia (PP) manifestaba que “Murcia es una ciudad de fronteras y
civilizaciones, ejemplo de convivencia de culturas, de riqueza y diversidad”.
Dejemos a un lado la idealización
falsaria del pasado, sobre todo de quienes con una mano ondean el estandarte de
la convivencia de las tres culturas mientras con la otra alardean con la espada
de la Reconquista. Los maravillosos discursos del señor alcalde de Murcia se
quedan en la nube de la maravilla y los de su concejal de Cultura e Identidad
(ojo a eso de Identidad), también. Porque no encontrarán ni una palabra ni del
uno ni del otro en contra de las declaraciones incendiarias de su colega de
Torre Pacheco en ese verano de 2025, ni por la prohibición de Jumilla, ni
tampoco han levantado la voz para protestar por la supresión de las aulas de árabe,
impuesta por el discurso ultra de Vox y aceptada por el Gobierno del presidente
López Miras (PP). Mientras el alcalde y el concejal murcianos no se pierden
fiesta cristiana, procesión o misa, no les verán ni por casualidad en las
fiestas musulmanas; tampoco en las judías, una comunidad minoritaria en la
región. Vivan las tres culturas, sí, vivan, pero solo hay una verdadera.
El gran incendio del racismo y la
xenofobia no estalla de pronto. Lo provocan discursos intencionados, pequeños
incendios que, si no se apagan al instante, se extienden con mucha facilidad. Los
dirigentes del PP de la Región de Murcia, por acción o por omisión, siempre se
encuentran en el origen de las quemas incontroladas. Y, claro, hablar al mismo
tiempo de convivencia de civilizaciones y culturas, de riqueza y diversidad,
suena a hipocresía y cinismo, disculpen la redundancia.
La ciudad de Murcia disfrutará de
los conciertos y otras actividades de esta nueva edición del festival Murcia
Tres Culturas y, si tienen la suerte de andar por aquí, ustedes también.
