Mostrando entradas con la etiqueta Íñigo de la Serna. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Íñigo de la Serna. Mostrar todas las entradas

jueves, 21 de junio de 2018

Libros


La caída del Gobierno de Rajoy cerró temporalmente una controversia política en la que el arma arrojadiza fueron los libros. Íñigo de la Serna, último ministro de Fomento de Rajoy y exalcalde de Santander, presentaba en la región proyectos de obras para Cantabria, casi todos de “carácter extrapresupuestario”. Por eso, el presidente de la comunidad Miguel Ángel Revilla dudaba de que se fueran a ejecutar y relacionaba las visitas del ministro con la preparación de su candidatura a la presidencia de Cantabria. A De la Serna le pareció “enormemente preocupante” que Revilla no acudiera a una de esas presentaciones, porque “está aprovechando su cargo no para ejercer la responsabilidad que le han dado los cántabros, sino para dedicarlo a la promoción de un libro que seguro que le está reportando enormes beneficios”.

-¿Escribe libros y se los compran?
-¡Qué escándalo…!

Ante la mirada sospechosa de la policía por la cantidad de libros que encuentra al registrar su casa, uno de los personajes de Danilo Kis en Una tumba para Boris Davidovich piensa que el peligro no proviene de muchos libros sino de que exista un único libro, esté escrito –añado- en hebreo, árabe o cristiano. Posiblemente extrañe en otros pueblos de España que la polémica política cántabra gire alrededor de unos libros, pero no olviden que Santander lleva el título –presuntuoso quizá- de la Atenas del Norte desde comienzos del siglo XX. El platónico De la Serna considera incompatible la política con la literatura y quiere expulsar a Revilla de la polis. El aristotélico Revilla compatibiliza la política con cualquier otra actividad (o viceversa). Durante el tiempo que le toque clamar en el desierto de la oposición, De la Serna debería recordar al clásico cuando dice que no hay libro por malo que sea que no tenga alguna cosa buena.

miércoles, 11 de octubre de 2017

Cosmopeajes

El Estado ha tenido que hacerse cargo de nueve autopistas de peaje quebradas, seis de ellas radiales de Madrid. Seopan, patronal que agrupa a constructoras y concesionarias, calcula el coste en casi 5.000 millones de euros. La exministra de Fomento, Ana Pastor, aseguró que el rescate de las autopistas no costaría ni un euro a la Hacienda pública y el actual ministro, Íñigo de la Serna, afirma que no solo se recuperará el dinero sino que incluso se conseguirán beneficios. El Gobierno anotó una reserva de 3.500 millones en su programa de estabilidad, aprobado en abril, “para atender la responsabilidad patrimonial”. Esa cantidad coincide con la deuda de las concesionarias de la que se hicieron cargo los bancos.

-¡Negociazo, tú!
-¿¡Para quiénes!?

La autopista París-Marsella quedó inmortalizada gracias a Julio Cortázar y Carol Dunlop en Los autonautas de la cosmopista. Planificaron una expedición “un tanto alocada y bastante surrealista” que consistía en recorrerla en su furgoneta con la intención de escribir “en forma literaria, poética y humorística las etapas, acontecimientos y experiencias diversas que sin duda nos ofrecerá tan extraña expedición”. Uno de sus capítulos se titula “De las metamorfosis oníricas en la autopista”. El proyecto de las radiales (herencia de Aznar y el ministro Álvarez-Cascos), sus resultados, la nacionalización de las pérdidas y el anuncio de beneficios para la Hacienda pública tras su reprivatización se comprenden bajo ese concepto de “metamorfosis onírica”. Su planificación, “un tanto alocada”, calculó, por ejemplo, un tráfico diario de 100.000 vehículos en la R-2, que no ha registrado más de 15.000 en sus mejores momentos. Han implantado el peaje cósmico. Las utilizas, pagas. No las utilizas, también pagas. Te pierdes los beneficios, te ganas las pérdidas. Una aplicación del ideario capitalista que el refranero castellano resume así: Lo mío mío y lo tuyo entrambos.