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domingo, 9 de agosto de 2015

Tradiciones

En las fiestas populares de Coria (Cáceres), “los toros lidiados en el recinto de la ciudad amurallada serán abatidos de un disparo de escopeta a corta distancia”, como es tradicional y establece el reglamento de los festejos. “En Coria el toro va en nuestro ADN”,  afirma Almudena Domingo, teniente de alcalde. “El cazador tenía todos los permisos”, argumenta el alcalde. “Además, no es una acción nueva, lo hacemos así desde hace años”, apostilla.  La Intervención Central de Armas y Explosivos, dependiente de la Dirección General de la Guardia Civil, considera que “puede constituir una infracción grave” el método que se utilizó para acabar con la vida del toro: “tras hora y media de encierro, el toro Guapetón, en estado de agonía y agotamiento, fue abatido por un festero que le disparó con una escopeta”.

-Tira, que nos da la charla antifiestas…
-¡Joder, y con Fray Feijoo entre las manos!


“¡Qué quimeras, qué extravagancias no se conservan en los pueblos a la sombra del vano pero ostentoso título de tradición!”, escribió fray Benito Feijoo. Advertía de que es “ídolo del vulgo el error hereditario. Cualquiera que pretende derribarle, incurre, sobre el odio público, la nota de sacrílego”. Talmente como si aludiera a nuestras muy celebradas fiestas locales a pesar de que el calendario señale el año 15 del siglo XXI, porque nada más injurioso, con todos los agravantes, ni mayor afrenta, ni peor condena que tomarse a risa o espantarse por algunos festejos populares. Las fiestas del pueblo de al lado resultarán incomprensibles siempre, más sacralizadas que secularizadas, alejadas siempre de la razón. Con toro fusilado o con muñeco de madera piropeado, no es cosa de gente rústica o plebe supersticiosa, pues, generalizados los estudios, convengamos con Feijoo que, con frecuencia, “el estudio no añade algunos grados de perspicacia al entendimiento”.

viernes, 22 de agosto de 2014

Condenada

El PP criticó la “actitud egoísta de Lidia Ruiz Salmón”, alcaldesa de Torrelavega, y su “escandalosa falta de respeto” por no asistir al acto “más antiguo y tradicional de las fiestas de la ciudad”: la misa y posterior procesión en honor a la Patrona con ofrenda del bastón de mando a la Virgen. El PP la considera “una persona incapaz de entender el significado de las fiestas patronales y de desempeñar como es debido el cargo de regidora municipal”.  La califica de “deshonra” para Torrelavega. Creen que “no es digna de ser alcaldesa”, pues “ha rechazado estar con los vecinos en un día tan importante, que es una conmemoración histórica del sentir colectivo, de lo que nos une, y de lo que ha significado el día de la Patrona para nuestros antepasados y para los torrelaveguenses de todas las generaciones”.

-¡Por un Estado laico…!
-¡Ya!


“La violencia religiosa tiene su origen en el universalismo de la igualdad entre los creyentes, que priva a los no creyentes o a los que tienen otras creencias, de aquello que se les promete a ellos: dignidad e igualdad”, escribe Ulrich Beck en Dios es peligroso. De los ocho días festivos de ámbito nacional, cuatro son religiosos y en un quinto (12 de octubre) se amalgama la idiosincrasia festiva de España: pasado imperial, fiesta nacional (acepciones patriótica y cornúpeta) y santoral católico en conmemoración de una Virgen, patrona de la Guardia Civil, fuerza de seguridad de un Estado constitucionalmente aconfesional. Sostiene Beck: “Los dioses monoteístas y sus verdades eternas establecen categorías merecedoras de condena” como “hereje”, “pagano”, “supersticioso”, “idólatra”. La alcaldesa de Torrelavega ha sido condenada por “egoísta”, “irrespetuosa” (en grado escandaloso), “indigna”, “incapaz”. Si Dios es peligroso, los segundos y terceros escalafones hasta llegar al concejal de tu pueblo son para echarse a temblar. 

viernes, 16 de agosto de 2013

Circo

Un hombre de 46 años falleció el 17 de julio por la noche tras participar en un concurso de bebedores de cerveza en Gea y Truyols, pedanía del Ayuntamiento de Murcia, “después de ingerir una considerable cantidad de esta bebida alcohólica, según testigos presenciales”. El evento formaba parte del programa de fiestas. El suceso “ha hecho que las fiestas de Balsapintada (Fuente Álamo, Murcia) se haya quedado sin su tradicional maratón de cerveza”, previsto para el día dedicado a la juventud. Entre las actividades de esa jornada se anunciaban la “Final de Trivial Pursuit”, “Gran Ghynkana por todo el pueblo”, “Juegos tradicionales de Balsapintada: Suelta de Cochinillo, Gran carrera de gusanos picantes, Juegos y pruebas sorpresa”, y “Pan con Sobrasada” a las   3 h.

-¡Pan, sobrasada y circo…!
-¡Para ti, Juventud, divino tesoro…!

El mal gusto y el arte tienen en común, escribió Umberto Eco, que todo el mundo sabe perfectamente lo que son, pero nadie es capaz de definirlos. Con buena parte de las fiestas que asaltan los pueblos y ciudades de España en verano,  acordaríamos un paradigma del mal gusto, pero nadie sería capaz de responder dos preguntas inevitables: aunque pocas personas se reconocerían como ejemplos de mal gusto, ¿por qué son multitudinarias? ¿Multitudinarias las convierte en fiestas populares? Cuando el programa de fiestas se transforma en una escaleta del mal gusto, se acerca a esa cultura del entretenimiento de los mass media que atornilla en un consumismo pasivo, incluso con ropajes propios de la vanguardia –alta cultura-, porque lo visten con disfraces aparentemente novedosos o transgresores. Bajo el paternalismo de dar al pueblo lo que al pueblo gusta (una manifestación de elitismo), las fiestas se desarrollan en un gran plató en el que se incentivan “los instintos sádicos del gran público” (Eco), nueva versión del circo romano.