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sábado, 18 de julio de 2015

Abusones

El Parlamento griego ratificó el acuerdo con los países de la UE presentado por el jefe de Gobierno Alexis Tsipras. Los titulares de la prensa española coincidían en que lo aceptado por Tsipras era mucho peor que la penúltima propuesta rechazada, que había llevado a un referéndum en el que ganó el no promovido por el Gobierno griego. El establishment de los media había apoyado el sí unánimemente, aunque todos hubieran preferido que ese referéndum no se hubiese convocado. En primera, en titulares interiores o en artículos de opinión no dejaron de utilizar el verbo claudicar o el sustantivo claudicación. Los adjetivos dedicados a Tsipras no pasarían la criba del horario infantil.

-¿Por qué hablamos de acuerdo si lo llamamos claudicación?
-Nueva especialidad europea.

La retórica clásica distinguía entre argumentum auctoritatis y argumentum baculinum. La argumentación a palos dejó en el siglo XX europeo millones de muertos; en el siglo XXI, millones de pobres. La auctoritas vigente -financiera, por supuesto- se manifiesta a través de instituciones diversas. Aunque reconocido el demos como raíz de la democracia, quien más ordena dicta desde el Fondo Monetario Internacional o desde el Banco Central Europeo. No falta tampoco en el dictado la Unión Europea. Tres instituciones distintas que, cuando se manifiestan como la troika, se convierten en un único dios verdadero que no diferencia entre auctoritas y baculinum.

Ya en el colegio aprendimos a identificar a los abusones: siempre confundían baculinum y auctoritas.


Como todavía soñamos, van estas palabras de Conrado Varela, maestro en la ficción de Fulgencio Argüelles: “La solidaridad, esa cuerda que nos ata unos a otros y que nos posibilita para avanzar hacia una orilla más justa”. Como todavía cantamos, va esta copla de Chicho Sánchez Ferlosio: “Fuera el abuso,/ fuera los abusones/ y quien los puso”.

martes, 9 de julio de 2013

Tiempos

El presidente de EE UU Barack Obama, premio Nobel de la Paz, defiende los programas de espionaje masivo a países aliados porque son “legales y transparentes”, aunque se hayan conocido por un espía arrepentido. Quizá ya forma parte de la Kill List. Cada semana Obama se reúne con el equipo antiterrorista de la Casa Blanca en la sala de crisis (Situation Room) y decide, entre los nombres de una lista de condenados a muerte (Kill List), quiénes serán “liquidados”. Las ejecuciones se realizan mediante aviones no tripulados (drones).

Tras el golpe de Estado en Egipto, se anunció la elección del premio Nobel de la Paz Mohamed el Baradei como primer ministro. La propuesta fue retirada por las divisiones internas entre los partidarios del golpe.

La troika entra en crisis porque dos de sus integrantes, Comisión Europea y FMI, se culpan del fracaso de los llamados rescates de Chipre, Grecia y Portugal, pero mantienen rigurosamente los planes de empobrecimiento de la mayoría.

-¡Que se lixe a troika!
-¡Joder, qué tiempos!

En una historia increíble que ocurrió no una vez sino muchas con distintos actores y diferencias locales encuentra Borges “la cifra perfecta de una época irreal y es como el reflejo de un sueño”. En el sueño “no sentimos horror –continúa Borges- porque nos oprime una esfinge, soñamos una esfinge para explicar el horror que sentimos”. ¿Qué esfinges ocupan nuestros sueños para explicar estos tiempos increíbles?  ¿Llegará el día que descubramos que sus ropas se corresponden con “el lujo malevo de los garitos y de los lupanares”?, ¿que son “taimados, ignorantes y crueles como viejos animales de presa”, y que, si nos dejamos ganar por el miedo o la lástima, acabarán por destruirnos? Qué tiempos, bastardos de las ficciones de Borges, dignos de una canción ya escrita: Tiempos nuevos, tiempos salvajes.