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jueves, 23 de julio de 2026

¿Está Macron? Que se ponga

¿Está Macron? Que… ¡Cómo que el Centro Gallego! Mire usted, yo estoy llamando a París, al Elíseo… Ah, que me ha reconocido por la voz. Sí, claro, yo soy don Mariano en ocasiones. La gente, sabe usted, me llama como a la gente le parece bien llamarme. Yo no puedo decirle a la gente si me tiene que llamar don Mariano o no, como usted comprenderá… Yo no sé quién ese señor del que usted me habla. Ni conozco a ningún Eliseo ni me quiere sonar de nada ese nombre. ¿Baltar? Nada, que no, que tampoco. No hay elecciones, tranquilícese, no tiene que mandar la saca todavía. Oiga, que yo no llamaba por eso, que ha habido un cruce de líneas… ¿Que el voto del Eliseo también entró? Naturalmente que todos los españoles tienen derecho a votar, como no podría ser de otra manera. Así sea, que Dios lo tenga en su Gloria. Amén. Amén, amén, sí. Yo le daré el recado a don Alberto. Y nunca faltará un recuerdo a don Manuel, que en paz descanse, no señor, siempre vivirá en nuestra memoria.

Viri, que me salió el Centro Gallego de no sé dónde… A ver, salgo de favoritos y busco en la e… A ver ahora…

¿Es el Elíseo? ¿Está Macron? Que se ponga. Ha dicho que güi, menos mal. Ye sui Mariano Rajoy, expresiden de lespañe. Güi. Güi. Güi, güi. Ye atand. Mesié le presidan, bonyur… Mejor, sí, con un traductor, mucho mejor. Ya, claro, se acuerda. Sí, el inglés is very dificult for mí… Y usted, mesié le presidant, es que habla un francés que… Vamos que se nota que es usted un francés muy francés y mucho francés. Yo ahora es que escribo cosas con esto del Mundial, ya sabe usted. Güi, güi, me las publican. Nada, hombre, unas letras… Que si me ha gustado este partido más que el otro, que si España es la mejor porque gana, que si no ganara… Que si la selección francesa juega estupendamente… Magnific, oiga, mesié, magnific, qué fútbol, cuánta elegancia, rapidísimos pero elegantes, y con una fuerza y un físico tre fort, tre, tre, pero tre fort. Oiga, siempre digo que la France se an equipe champión… Yo voy con España naturalmente, pero sé distinguir la calidad extraordiner de la France…

Sí, bueno, ese artículo del que usted me habla he visto que lo han traducido mal al francés. Me ha dicho un primo mío que en las traducciones siempre se pierde el tono jocoso, propio de los comentarios entre aficionados. En la traducción usted sabe, mesié, que eso es difícil. Esto se queda entre usted y yo, no hay que convertirlo en una cosa mayor, siendo una cosa menor. Dígales a sus ministros -que usted, mesié le presidant, tiene mano ahí-, dígales que la France se magnific, que ese artículo del que usted me habla se entiende en un contexto de jolgorio. Yo es que con el Gobierno de España yo… Enseguida se ponen contra mí. Pedro Sánchez, el peor de todos. Ese me echó de la Moncloa, así, de mala manera. Sí, sí, ese. Ah, bueno, si es amigo suyo yo no digo nada. Un gran presidente… Si usted lo dice… Usted respeta mucho al Gobierno de España. España es un gran país, sí señor. Güi, güi. Viva España y viva la France.

Güi, mesié le presidant, ye lecut con atención. Sin traductor. Vale, vamos a ver… Yecut. Patetic e racist. Y ha colgado. Bueno, si eso ya tal. Pues yo creo que me voy a fumar un puro. ¡Viri, los puros!

sábado, 2 de junio de 2018

Frankenstein


En este capítulo de los juicios del caso Gürtel, los veintinueve procesados suman 351 años de cárcel. Destacan el empresario Francisco Correa (51 años) y el extesorero del PP Luis Bárcenas (33 años). Pero más que la carcelería, a una ciudadanía responsable, interesada en el bien común y en el gobierno ético de la cosa pública, le escandalizarán algunas afirmaciones del tribunal por lo que de ellas se deduce. Por ejemplo, estas tres: 1) Entre el PP y las empresas de Correa se estableció “un auténtico y eficaz sistema de corrupción institucional”; 2) “No quedan dudas” de que el PP montó “una estructura financiera y contable paralela a la oficial”, es decir, una caja b; 3) el tribunal “pone en cuestión la credibilidad” de las declaraciones de algunos testigos, entre ellos el presidente del PP Mariano Rajoy, también presidente del Gobierno. El PSOE presentó una moción de censura. La ganó con el apoyo de 180 votos de una representación parlamentaria muy diversa (RPMD).

- ¡Un Gobierno Frankenstein!
- ¡Un monstruo! ¡Un monstruo!

Tras las elecciones de diciembre de 2015, el PSOE intentó formar Gobierno. Esa misma RPMD versionó la fábula Los dos conejos, de Tomás de Iriarte. Seguido de los perros de la corrupción –una actualización inevitable-, “no diré corría, / volaba un conejo”. Un compañero le dijo: “Tente / amigo, ¿qué es esto?”. “¿Qué ha de ser?», responde; / sin aliento llego...; / dos pícaros galgos / me vienen siguiendo”. No le negó la alarma sino que fueran galgos. “¿Pues qué son? / Podencos”. En la disputa de si son galgos o podencos, llegaron los perros, que pillaron discutiendo a nuestros dos conejos. Y siguieron gobernando los podencos. Cuando Mary Shelley da voz al “monstruo miserable” creado por Victor Frankenstein,  oímos: “Yo era bueno y cariñoso”. Y suplica: “Escuchadme”.

martes, 25 de julio de 2017

Venezuela

El portavoz del grupo parlamentario Unidos Podemos, Pablo Iglesias, preguntó en una de las sesiones de control si el Gobierno había cuantificado el coste de la corrupción para todos los españoles. Como en la respuesta el presidente del Gobierno y del PP no diera cifra alguna, Iglesias enumeró en la réplica los casos que involucran al PP y las cantidades que aparecen en las respectivas instrucciones. El diario Público informaba de que globalmente “la corrupción cuesta a los españoles 87.000 millones de euros al año, según un informe conjunto de varias universidades y la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC) fechado en 2016”. Rajoy cerró el debate sin dar una cifra, es decir, sin responder la pregunta. Acabó, sí, hablando de Venezuela.

-¡Viva Venezuela!
-¡Viva!

Uno de los divertimentos juveniles de Lorca y sus amigos de la Residencia de Estudiantes fueron los anaglifos. Se componían de cuatro sustantivos; el primero se repetía, el tercero había de ser “la gallina” y el cuarto no debía tener relación con el primero. En esto último, según Alberti, radicaba “la dificultad y la gracia”. Un ejemplo: “El búho, / el búho, / la gallina, / y el Pancreator”. El juego acabó en epidemia y la reiteración pudrió los ingenios y aburrió. Con las preguntas incómodas, Mariano Rajoy sigue el esquema del anaglifo: repite el mensaje de publicista que toque esa semana, sin relación necesariamente con lo preguntado, y concluye como le parece. Quizá tuvo gracia alguna vez su muchachil habilidad para disociar pregunta y respuesta (se adquiere desde edad muy temprana y alcanza la filigrana en la adolescencia). Entre adultos se considera una falta de respeto a quien pregunta. Las repuestas disociadas del presidente del Gobierno en el Parlamento desconsideran la institución, y por repetidas la corrompen. ¿Y Venezuela? ¡La gallina! 

sábado, 1 de julio de 2017

Placenta

Durante la moción de censura contra el presidente del Gobierno, la portavoz del grupo parlamentario Unidos Podemos, Irene Montero, recitó más de sesenta nombres de dirigentes del PP relacionados con casos judiciales, condenados o en fase de instrucción. Con la causa abierta por la destrucción de los discos duros de ordenadores con los que trabajaba su extesorero Luis Bárcenas, el PP ha sido el primer partido político imputado o investigado durante este periodo democrático. El juez De la Mata abrió juicio al PP como responsable civil subsidiario por una caja b. En el auto señalaba delitos de organización criminal, asociación ilícita, falsedad y blanqueo, entre otros. El partido ha tenido que depositar una fianza de 1,2 millones de euros. En mayo de 2014, el juez Ruz acreditó la financiación irregular del PP. Entre 2003 y 2004 Mariano Rajoy fue secretario general del PP, y desde 2004 su presidente.

-¡Qué peste!
-¡Peste que apesta!

En Anatomía de un instante Javier Cercas define “la placenta del golpe” como todo aquello que alimentó el golpe de Estado del 23-F: conspiraciones políticas contra Suárez, mensajes sobre “situaciones de emergencia”, propuestas de un Gobierno de concentración presidido por un militar, o la terminología manejada (“golpe de timón, golpe de bisturí, cambio de rumbo”) en los argumentos que lo justificaban. Para regenerar la placenta de la corrupción, no han faltado ni la propuesta de un Gobierno de concentración (coalición PP-PSOE), ni conspiraciones contra quien se presentaba como alternativa de un partido político y de un presidente del Gobierno que apestarían en una sociedad limpia; tampoco falta la terminología adecuada para apoyarlos (gobernabilidad, estabilidad, crecimiento económico). La placenta del golpe nutrió a los golpistas. La placenta de la corrupción alimenta la corrupción. Mientras la ley mordaza no lo impida, nos aliviará canturrear con Rosendo: “Veo, veo mamoneo”.

jueves, 22 de septiembre de 2016

Pantallas

Durante un mitin del presidente del Gobierno en funciones, Mariano Rajoy, en un teatro de Bilbao, a los periodistas les enviaron a la segunda planta, donde se habían instalado dos televisiones para que siguieran el acto. Ocurrió lo mismo durante la visita anterior a la capital vizcaína. Ninguno de los líderes políticos que participan en la campaña de las elecciones al Parlamento vasco ha recurrido al televisor para presentarse ante la prensa. En 2013 tras el escándalo de los conocidos como “papeles de Bárcenas”, convocó una rueda de prensa en la sede del PP, del que es presidente, para negar que hubiera recibido dinero negro. La prensa lo vio por la tele. En 2014 el motivo de la convocatoria fue la reforma fiscal, también en la sede del partido, también lo vieron por plasma.

-Los periodistas se quedarían plasmaos
-Bueno, no creas…

El señor Kraus sabía “que en los tiempos que corrían (¿hacia atrás?, ¿hacia el costado?) la única forma objetiva de comentar la política era la sátira”. Leemos sus crónicas en El barrio. Allí convive, entre otros, con Valéry, Brecht y Calvino gracias a Gonçalo M. Tavares. Las crónicas se transforman en diálogos ejemplares de la antipolítica universal, transcripciones del despacho más peligroso, aquel en el que se mezclan ridículo y poder. “Todo lo que no cabe dentro de la televisión –decía el Jefe- no pertenece al país. Está fuera de nuestro territorio”. La realidad limitada en pulgadas. En este mundo de pantallas la complejidad social se simplifica a lo que cabe en ellas. Cuanto las desborda se funde en negro cotidianamente. Si un día desde las calles y desde las urnas se alzaran las voces y los votos, parafraseando a El Roto, el Jefe y sus Auxiliares exclamarían: “Resulta que las pantallas no eran la realidad. ¡Qué decepción!”

miércoles, 30 de diciembre de 2015

Si yo fuera Pedro Sánchez

He perdido las elecciones con el peor resultado de mi partido desde 1977 y la enfollonadora de guardia de mi partido ya se ha colocado los galones de enfollonadora jefe, aunque solo sea porque arrastra más tropa que nadie.

Así que puedo quedarme en una esquina agitando banderines, banderas y otros trapos que me vayan pasando los míos mientras la ola de la política del 20  D pasa por encima de mí y del partido.

También podría tomar la iniciativa, cabalgar la ola del 20 D, liderar un proyecto para una legislatura que represente una alternativa al que presenta la derecha, el PP, a quien ha presidido el Gobierno que ha favorecido la desigualdad social, ha empobrecido a la mayoría, ha expulsado de España a los mejores estudiantes, presidente de un partido corrupto…

Tengo alternativas, cuatro o cinco, las suficientes para una legislatura de cambio, de progreso. No quiero perder tiempo en esta fase por la que pasan otros de gritar principios fundamentales, “propuestas de máximos”, condiciones “sine qua non”. Que sigan trazando las dichosas líneas rojas, que lo emborronen todo de líneas, que se rallen con tanta rayita roja.

Ofrezco más diputados que nadie para ponerme al frente de un Gobierno cuyo objetivo sea más igualdad social en los próximos años (hasta donde lleguemos juntos) y dignifique las instituciones democráticas (garantías de información, transparencia y control parlamentario). Desde el comienzo hasta el final, desde la primera reunión con los demás representantes elegidos por el pueblo hasta el último día de gobierno, si llegara, sólo garantizo diálogo y negociación (las bases de la política), para alcanzar siempre el mínimo común denominador de un proyecto común para un proyecto para el común.

De estas cuatro líneas no me sacan ni los emergentes ni los sumergentes, ni la enfollonadora jefe, ni siquiera los enfollonadores voluntarios… Y paso de la caverna mediática y de los mercenarios cavernícolas que la habitan.

¿Qué puedo perder? ¿La secretaría general? ¿El título de jefe de la oposición?  La secretaría general la tengo perdida en cuanto retroceda un poquito ante los bufidos de los machos alfa de las federaciones territoriales (algunos más cerca de la omega, para qué nos vamos a engañar) y poco me va a importar si la enfollonadora jefe se queda con la palabrería de los principios fundamentales que ella misma va redactando cada día consigo misma. Que gobierne en Andalucía (hasta que Ciudadanos quiera) quien buscó el apoyo del PP exigiéndole la abstención.

Nada nos resulta ajeno, compañeras y compañeros. Gobernamos o apoyamos gobiernos con Ciudadanos, Podemos o IU. Puedo vanagloriarme de que mi partido es el único capaz de gobernar con cualquiera, lo que presentaré como una virtud de diálogo y no como una carencia de programa o de ideología o de principios, vaya. Ofrezco algo que desde luego no tiene el candidato de la derecha. ¿Quién me lo va a reventar desde dentro? ¿Quien gobierna gracias a Ciudadanos, Podemos, IU o sus variantes plataformas mareantes? ¿Quien apoya gobiernos de Ciudadanos, Podemos, IU o sus mareantes plataformas variantes?

Para ser jefe de la oposición siempre hay tiempo. Ya quedó dicho que para desgastarse nada mejor que la oposición. Además, tendría que votar hasta hartarme proposiciones no de ley redactadas a tutiplén por otros para no quedarnos fuera del foco mediático o dentro del foco del PP. Incluso no habría más remedio que poner a un grupito de parlamentarios plumillas a escribir las nuestras. Y como me den muchos ataques de responsabilidad de Estado y me pasee dos metros de la mano de Rajoy, si hubiera sido capaz de contar con apoyos para ser reelegido presidente, el título de jefe de la oposición se lo va a llevar de calle quien yo me sé.

Así que voy a liderar el partido, que para eso soy su secretario general y no su secretario en general, y voy a liderar una propuesta de gobierno de progreso para España. Diálogo y negociación, diálogo y negociación… Vamos, que voy a hacer política. Quien no lo acepte, que apechugue con un Gobierno presidido por Rajoy o con unas elecciones anticipadas. O que se compre una camiseta de rayas rojas y se vaya a la ribera del Manzanares.

O sea, que no tengo nada que perder y sí mucho que ganar. A partir de mañana me pongo a ello.