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miércoles, 5 de junio de 2019

Trastorno


El secretario general de Ciudadanos exige a los dirigentes socialistas que quieran pactar con ellos que abjuren del sanchismo y que se comprometan, por escrito, a aplicar el artículo 155 de la Constitución en Cataluña. La Ejecutiva de Ciudadanos acordó “por unanimidad” excluir a Vox de cualquier negociación para formar gobiernos en ayuntamientos y comunidades autónomas. Intentarán llegar a acuerdos de forma preferente con el PP y “excepcionalmente” con el PSOE. Al Gobierno de la Junta de Andalucía, en el que Ciudadanos tiene cinco consejerías, incluida la vicepresidencia, lo apoyan PP, Ciudadanos y Vox. Ciudadanos niega que exista un acuerdo suyo con Vox, porque su alianza es con el PP y es el PP el que ha llegado a un arreglo con Vox.

-¿Cómo decía la canción…?
-Los amigos de mis amigas son mis amigos…

Don Quijote aconseja al caballero pobre que sea “cortés y comedido”, “no soberbio, no arrogante”. Virtudes que convienen al político en general. El peor PP de la historia sacó a Ciudadanos más de 200.000 votos en las generales. Un mes después, en las europeas, fueron 1.783.551 (Ciudadanos perdió 1.409.958 votos). Albert Rivera se dio un golpe en la cabeza el día que vio a Pedro Sánchez entrar en la Moncloa y todavía no se ha recuperado. Había confundido el BOE con los boletines de las casas de apuestas, perdón, de las empresas demoscópicas y ya preparaba la chaqueta de presidente para la foto en la escalinata de la Moncloa. Transmite su aturdimiento postraumático en esas exigencias para apoyar al PP o al PSOE, que recuerdan los discursos barrocos recargados de antítesis y logorrea. Tras las elecciones de abril y mayo su partido no es puerta principal sino bisagra. Pasar de jinete de caballo ganador en el hipódromo a mamporrero en las cuadras trastorna a cualquiera.  

miércoles, 24 de abril de 2019

Parir


El presidente del PP, Pablo Casado, declaró que “si queremos financiar las pensiones y la salud debemos pensar en cómo tener más niños y no en cómo los abortamos”. Según Casado, España atraviesa un “invierno demográfico” que pone en peligro las pensiones, el sistema de salud y las prestaciones públicas. El presidente de Ciudadanos, Albert Rivera, llamó “carca”, al secretario general del PSOE, Pedro Sánchez, porque se opone a los llamados vientres de alquiler. Rivera tiene mucho interés en regular esa maternidad de alquiler porque lo presentó como una propuesta de ejecución inmediata si llegaran al Gobierno. 

-¡Dad y criad hijos para la Patria!
-¡Úteros patrióticos!

Nadia Naïr, profesora marroquí, escribió a propósito de la guerra contra los velos de las alumnas musulmanas en las escuelas públicas francesas: “La guerra declarada al integrismo coge cuerpo, precisamente, en los cuerpos de las adolescentes con velo. Convertir el cuerpo de las mujeres en un campo de batalla no es nuevo”. Citaba Naïr a la profesora de Filosofía de la Universidad de Valencia Ana Sánchez: El cuerpo de la mujer “se ha cargado de significados eróticos y reproductivos en ambas orillas [del Mediterráneo]. La misma esencia: el control y dominio de los cuerpos de las mujeres en distintas apariencias. Y […] la perenne ecuación mujer = cuerpo...”. En la campaña electoral, PP y Ciudadanos encuentran en el útero de las mujeres, alquilado o no, las soluciones para los problemas de España. Traen sus palabras un eco bíblico (creced y multiplicaos) mezclado con manuales de la Sección Femenina. Quizá no entendieron bien el mensaje de El cuento de la criada, la inquietante novela de Margaret Atwood convertida en exitosa serie, o sus cabezas barruntan un modelo como el de la República de Gilead. Bíblicos, neofalangistas o gileadianos, Casado y Rivera ponen a parir a las mujeres.

miércoles, 30 de diciembre de 2015

Si yo fuera Pedro Sánchez

He perdido las elecciones con el peor resultado de mi partido desde 1977 y la enfollonadora de guardia de mi partido ya se ha colocado los galones de enfollonadora jefe, aunque solo sea porque arrastra más tropa que nadie.

Así que puedo quedarme en una esquina agitando banderines, banderas y otros trapos que me vayan pasando los míos mientras la ola de la política del 20  D pasa por encima de mí y del partido.

También podría tomar la iniciativa, cabalgar la ola del 20 D, liderar un proyecto para una legislatura que represente una alternativa al que presenta la derecha, el PP, a quien ha presidido el Gobierno que ha favorecido la desigualdad social, ha empobrecido a la mayoría, ha expulsado de España a los mejores estudiantes, presidente de un partido corrupto…

Tengo alternativas, cuatro o cinco, las suficientes para una legislatura de cambio, de progreso. No quiero perder tiempo en esta fase por la que pasan otros de gritar principios fundamentales, “propuestas de máximos”, condiciones “sine qua non”. Que sigan trazando las dichosas líneas rojas, que lo emborronen todo de líneas, que se rallen con tanta rayita roja.

Ofrezco más diputados que nadie para ponerme al frente de un Gobierno cuyo objetivo sea más igualdad social en los próximos años (hasta donde lleguemos juntos) y dignifique las instituciones democráticas (garantías de información, transparencia y control parlamentario). Desde el comienzo hasta el final, desde la primera reunión con los demás representantes elegidos por el pueblo hasta el último día de gobierno, si llegara, sólo garantizo diálogo y negociación (las bases de la política), para alcanzar siempre el mínimo común denominador de un proyecto común para un proyecto para el común.

De estas cuatro líneas no me sacan ni los emergentes ni los sumergentes, ni la enfollonadora jefe, ni siquiera los enfollonadores voluntarios… Y paso de la caverna mediática y de los mercenarios cavernícolas que la habitan.

¿Qué puedo perder? ¿La secretaría general? ¿El título de jefe de la oposición?  La secretaría general la tengo perdida en cuanto retroceda un poquito ante los bufidos de los machos alfa de las federaciones territoriales (algunos más cerca de la omega, para qué nos vamos a engañar) y poco me va a importar si la enfollonadora jefe se queda con la palabrería de los principios fundamentales que ella misma va redactando cada día consigo misma. Que gobierne en Andalucía (hasta que Ciudadanos quiera) quien buscó el apoyo del PP exigiéndole la abstención.

Nada nos resulta ajeno, compañeras y compañeros. Gobernamos o apoyamos gobiernos con Ciudadanos, Podemos o IU. Puedo vanagloriarme de que mi partido es el único capaz de gobernar con cualquiera, lo que presentaré como una virtud de diálogo y no como una carencia de programa o de ideología o de principios, vaya. Ofrezco algo que desde luego no tiene el candidato de la derecha. ¿Quién me lo va a reventar desde dentro? ¿Quien gobierna gracias a Ciudadanos, Podemos, IU o sus variantes plataformas mareantes? ¿Quien apoya gobiernos de Ciudadanos, Podemos, IU o sus mareantes plataformas variantes?

Para ser jefe de la oposición siempre hay tiempo. Ya quedó dicho que para desgastarse nada mejor que la oposición. Además, tendría que votar hasta hartarme proposiciones no de ley redactadas a tutiplén por otros para no quedarnos fuera del foco mediático o dentro del foco del PP. Incluso no habría más remedio que poner a un grupito de parlamentarios plumillas a escribir las nuestras. Y como me den muchos ataques de responsabilidad de Estado y me pasee dos metros de la mano de Rajoy, si hubiera sido capaz de contar con apoyos para ser reelegido presidente, el título de jefe de la oposición se lo va a llevar de calle quien yo me sé.

Así que voy a liderar el partido, que para eso soy su secretario general y no su secretario en general, y voy a liderar una propuesta de gobierno de progreso para España. Diálogo y negociación, diálogo y negociación… Vamos, que voy a hacer política. Quien no lo acepte, que apechugue con un Gobierno presidido por Rajoy o con unas elecciones anticipadas. O que se compre una camiseta de rayas rojas y se vaya a la ribera del Manzanares.

O sea, que no tengo nada que perder y sí mucho que ganar. A partir de mañana me pongo a ello.